SECCIÓN NACIONAL

jueves, 15 de mayo de 2008

NUEVAS PERSPECTIVAS PARA CHILE

La irrupción de la clase trabajadora organizada ha cambiado en unos pocos meses el panorama y las perspectivas políticas en Chile


Patricio Guzmán, Socialismo Revolucionario, CIT Chile, Lunes 3 de septiembre de 2007


Cada vez más gente está cansada. Mientras todos los políticos-empresarios o al servicio de los capitalistas, tanto de la derecha como de la Concertación, en el gobierno, se congratulan del buen estado de la economía chilena, para la masa de las familias trabajadoras la vida no mejora. Hay frustración en aumento por el contraste entre las constantes promesas y la realidad de trabajo precario, sobre-endeudamiento, bajos sueldos y ahora también inflación.

En Chile, el movimiento obrero y popular ha vuelto al protagonismo. Todavía queda mucho por andar, pero los capitalistas ya no pueden seguir pregonando fácilmente las supuestas bondades del "modelo chileno", sin que la resistencia de los explotados y excluidos los deje en evidencia. Se habla mucho del "crecimiento", pero no se suele decir mucho de la destrucción medioambiental, de la concentración progresiva de la riqueza (el 20% controla el 60% del PIB chileno), de la pésima calidad de la educación, la salud y la vivienda, de las tasas de endeudamiento de la población más allá de toda racionalidad (Las empresas financieras han llegado a repartir masivamente tarjetas de crédito a jóvenes estudiantes que no trabajan).

Tampoco se habla del trabajo precario, que llega al 70% de la fuerza laboral en el país. Para impedir la sindicalización y la negociación colectiva las empresas recurren al artilugio de la "externalización ó outsourcing", subcontratan otras empresas o crean cientos de razones sociales fantasmas - empresas de papel - para que los trabajadores estén atomizados y el compañero de trabajo sea técnicamente de otra empresa. Estos son los trabajadores llamados "subcontratistas" que de acuerdo con la legislación laboral vigente que prohíbe la negociación colectiva inter-empresa si el patrón no está de acuerdo, en la práctica están legalmente impedidos de negociar. Se da el caso habitual que los trabajadores subcontratistas ganan mucho menos y carecen de los beneficios, de sus compañeros contratados directamente por la empresa matriz.

Este año, finalmente, esta situación de injusticia manifiesta explotó. Más de 5.000 operarios industriales subcontratistas que trabajan para una gigantesca empresa de explotación forestal - Bosques Arauco filial del Holding industrial - fueron a la huelga, y consiguieron forzar la negociación colectiva. Pagaron un gran costo, fueron fuertemente reprimidos por la policía uniformada, y Rodrigo Cisternas un trabajador y padre, de 26 años, murió abatido por más de 100 disparos de carabineros.


Pero su ejemplo fue seguido por los trabajadores contratistas de la minera CODELCO, de después de una dura huelga también consiguieron la negociación colectiva. Hoy día son muchos los sectores movilizados, con procesos de sindicalización en la lucha.

Se han puesto en marcha otros sectores, entre los trabajadores de la construcción con alto nivel de subcontratación. Y también trabajadores de los sectores agro-exportadores y agroindustriales, tradicionalmente entre los más postergados del país, al igual que los de la banca.

A los problemas de relaciones laborales, hay que agregar las decenas de miles de deudores habitacionales, que han tenido que salir a las calles, y protagonizar centenares de manifestaciones, para evitar que sus viviendas sociales sean rematadas. Los pescadores artesanales a quienes la sobre-explotación por flotas industriales que practican la pesca de arrastre ha dejado sin peces para ganar sus sustento; han tenido que manifestarse y enfrentar la represión policial para conseguir ayuda de emergencia. Los pueblos originarios, siguen entre los más pobres y postergados de la población del país. Los mapuche que tratan de recuperar sus tierras, que les han arrebatado mañosamente, son fuertemente reprimidos, se le s aplica la ley anti terrorista y reciben condenas de hasta 10 años por quemar un pastizal, y permanecen encarcelados con acusaciones falsas. Ahora mismo dos mujeres Mapuche están en huelga de hambre en la cárcel, tratando de llamar la atención sobre su caso.


Además los trabajadores y jóvenes - cerca de 6 millones - que en la ciudad de Santiago se movilizan en transporte público, siguen sufriendo las consecuencias de una gigantesca reestructuración del transporte en la ciudad. El Transantiago, que incluso el gobierno admite que ha sido un fracaso. Los tiempos de desplazamiento y las esperas se han multiplicado, y hay puntos a los que no llega la locomoción como antes. Mientras tantos la banca y las empresas involucradas en el nuevo negocio anunciaron ganancias records - superiores a las de la banca - el primer semestre del 2007.

Así el panorama, no es sorprendente que la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cuyos principales dirigentes son miembros de la dirección de Partidos de la Concertación en el gobierno (PS y DC), o del PC (que ahora negocia un pacto electoral con la Concertación e incluso con la derecha pinochetista), se hayan visto presionados a convocar a una jornada nacional de movilización, el día de ayer 29 de agosto. Aunque las consignas de la Central eran genéricas al estilo de "Contra el Neo liberalismo", "Por un estado social y solidario" o "Por el fin a la exclusión" (esto último quiere decir que se apruebe alguna modificación legal que permita al PC entrar al parlamento). El llamado fue recogido por numerosas organizaciones sociales y sindicales, e incluso por los activistas de la dirección de la CUT, otorgándoles sentido más preciso: Contra las alzas del pan y los productos de primera necesidad, por aumentos de sueldo, por mejores condiciones laborales, por transporte digno... que los diferentes protagonistas se encargaron de precisar aún más en sus empresas y barrios.

No era la primera vez que la CUT convocaba a alguna movilización. En general siempre ha sido más un saludo a la bandera, sin verdadera decisión. En este sentido esta vez no fue diferente, no hubo convocatoria a paro, no hubo instrucciones claras, "cada cual puede hacer lo que le parezca mejor" fue la instrucción pública de Martínez, el secretario general de la CUT. No hubo convocatoria central a un acto.

Pero si querían que todo quedara en una movilización testimonial; "el tiro les salió por la culata". La gente utilizó la convocatoria para expresar su frustración. Por millares intentaron manifestarse. Los detenidos en la jornada fueron 750. Hubo centenares de enfrentamientos con los Carabineros, que lucieron como es habitual sus excesos. Incluso quedó grabada por la TV la agresión, a cuento de nada, a cientos personas que esperaban tranquilamente en una parada de buses, y a un Senador de la República - el socialista Navarro - un teniente de carabineros le rompió la cabeza de un golpe mientras conversaba pacíficamente con un oficial a cargo.

Desde que el año pasado 600 mil estudiantes secundarios se tomaron sus establecimientos, Chile ha cambiado. La entrada en acción de los trabajadores lo confirma. Una nueva generación que está libre de los traumas de la derrota del 73 y la dictadura, se puso en marcha y está reconstruyendo las organizaciones sindicales y sociales, incorporando un fuerte sentimiento de democracia de base y desconfianza de los partidos políticos tradicionales.

La nueva situación ha llegado para quedarse. Se han abierto nuevas perspectivas para la construcción de direcciones sindicales honestas e independientes del poder, y para la construcción de un partido de los trabajadores, con un programa socialista, democrático y de lucha.

Los trabajadores, los jóvenes y los pobres han aprendido una lección elemental, que parecía olvidada. En esta sociedad las soluciones colectivas son posibles, las únicas posibles para la masa de los trabajadores, pero para conseguir cosas hay que organizarse y luchar.

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