SECCIÓN NACIONAL

jueves, 15 de mayo de 2008

CRISIS SOCIAL Y POLÍTICA EN CHILE

El tercer gabinete del gobierno de Bachelet en un año

Patricio Guzman, Socialismo Revolucionario, CIT Chile, Miércoles 10 de Abril de 2007

Desde hace un par de semanas tenemos el tercer gabinete del gobierno de Bachelet en un año. Chile tiene un sistema de gobierno presidencial, los cambios ministeriales no eran tan habituales en los gobiernos pasados.

El movimiento desde abajo abre paso a la crisis por arriba.

La sociedad chilena es progresivamente desigual, el 20% de la población percibe el 60% del producto interno bruto, y la tendencia es hacia la concentración creciente de la riqueza. Las promesas que se hicieron a la gente sobre la mejor calidad de vida como producto del modelo capitalista neoliberal ya no las cree la población. El acceso masivo a bienes de consumo ha sido posible por el recurso a las tarjetas de crédito y el endeudamiento general. Como resultado un sentimiento de frustración y rabia ha crecido en amplios sectores de la sociedad, y se está traduciendo en movimientos sociales de protesta.

Un tema sensible, el de la política habitacional, estalló cuando decenas de miles de propietarios pobres de viviendas sociales se vieron amenazados con el remate por deudas impagas. La política de bancarización, es decir traspaso de gran parte de la deuda social a los bancos privados agravó el tema. Las casas construidas son cada vez de peor calidad (muchas se llueven a través de sus murallas) y pequeñas, se llegó a construir casas de ¡25 y 12 metros cuadrados! Desde hace tres años las manifestaciones de los deudores habitacionales han sido un dolor de cabeza para el gobierno. Como resultado de sus luchas, los deudores movilizados han arrancado sucesivas concesiones a las autoridades.

El año pasado estalló un movimiento nacional de 600.000 estudiantes secundarios, se sucedieron las asambleas, las manifestaciones callejeras, las tomas de los colegios, los enfrentamientos con la policía. El gobierno se vió obligado a reconocer la mala calidad de la enseñanza, y aceptar que había que derogar la LOCE, la ley constitucional promulgada por la dictadura, y que permitió la privatización de la enseñanza. Pero hasta ahora ninguna de las demandas de fondo del movimiento ha sido implementada. El año 2006 las últimas movilizaciones fueron reclamando el derecho al transporte gratuito, este año se han reiniciado en Santiago las manifestaciones por el mismo problema que se entremezcla con las protestas por el fracaso del nuevo plan de transporte en la capital; el Transantiago.

La mayor pesadilla de los capitalistas chilenos es la inestabililidad social y política que creían superada, porque alejaría la inversión extranjera y las oportunidades de negocio, pero sobretodo porque sigue en su memoria la emergencia del movimiento popular que durante algunos años amenazó la continuidad del capitalismo en Chile, y llevó a Allende a la presidencia.

Una diputada de la derecha declaró recientemente que el peor resultado de la improvisación del gobierno era que estaban enseñando a la gente que había que protestar para conseguir las cosas.

Los dos cambios en la composición de los ministerios fueron gatillados por grandes movimientos de descontento ciudadano, el movimiento de los estudiantes secundarios y la ira ciudadana por el fracaso del Transantiago.

Caída del gobierno en los sondeos de opinión.

A la seguidilla de escándalos de corrupción sin fin, se unen los problemas generales de salarios y trabajo, y las movilizaciones de los deudores habitacionales, los estudiantes secundarios, los usuarios del Transantiago. Los sondeos de opinión muestran como poco a poco pero con una tendencia clara, la Concertación y el gobierno caen en el apoyo y la intención de voto, al mismo tiempo la oposición de derecha no logra capitalizar el grueso de este descontento.

Un dato no menor es el ingreso de nuevos actores sociales, los jóvenes adolescentes son el componente mayoritario de las manifestaciones, una nueva generación que no conoció los traumas de la derrota y la dictadura ha entrado en la vida social chilena. En los barrios populares las protestas han sido encabezadas mayoritariamente por mujeres.

"Con la economía no se juega"

Bachelet quiso dar una señal de estabilidad a los capitalistas, mantuvo los ministros, claramente neoliberales del área económica, y los reforzó con dos economistas neoliberales, uno de los cuales llegó para hacerse cargo del fracaso, ahora reconocido, del nuevo sistema de transporte público – pero privado- en Santiago. Si algo está claro, es que el gobierno es claramente de derecha, desmintiendo toda ilusión de "gobierno ciudadano" y progresista de una mujer con pasado de izquierda.

Como es lógico, los empresarios han manifestado su satisfacción por el refuerzo de los "liberales" en el gabinete.

Se anuncia un reacomodo de fuerzas políticas

Están dadas las condiciones para una reconfiguración del mapa político, tanto la Alianza (de derecha) como la Concertación en el gobierno desde hace 17 años, dan señales de agotamiento. En la Concertación se suceden escándalos de corrupción en todos los niveles, que transformados en casos judiciales difícilmente van a pasar desapercibidos en el futuro.

El Partido por la Democracia, uno de los integrantes de la Concertación, y representante del neoliberalismo laico ya ha sufrido una escisión, la Democracia Cristiana , otro integrante de la coalición gobernante, representante del ala neoliberal "cristiana", ha visto la emergencia desde su bancada parlamentaria de una minoría, con su propia disciplina, encabezada por el senador Zaldivar, por lo demás él mismo un exitoso hombre de negocios vinculado a los grandes grupos económicos, que con un discurso lleno de denuncias populistas contra el "modelo económico", es partidario de poner fin a la Concertación.

En la derecha prosiguen los enfrentamientos y descalificaciones ya tradicionales entre sus principales liderazgos, entre los que desean abandonar las referencias al pasado Pinochetista, que creen que impide a la derecha ganar las elecciones presidenciales y los que vinculan la cohesión de la derecha con "la obra del gobierno militar". Además el ex candidato presidencial: Sebastián Piñera, uno de los empresarios más ricos del país, es atacado continuamente por sus aliados por "mezclar la política y los negocios".

A pesar del control de los medios de comunicación por tres grupos empresariales que siempre han pintado a la dictadura con los mejores colores posible la dictadura militar de Pinochet está irremediablemente desprestigiada por sus crímenes y violaciones sistemáticos de los derechos humanos y los millonarios robos de Pinochet, que han quedado finalmente al descubierto.

Muchos parlamentarios de la Concertación has comenzado a ver con nerviosismo su propio futuro político, algunos incluso han aparecido "encabezando" manifestaciones, otros se atrevieron incluso a proponer la nacionalización del servicio de transporte público en Santiago, bajo propiedad de una empresa estatal.

El debilitamiento al unísono de las dos grandes coaliciones – ambas claramente neoliberales - que han protagonizado la política chilena en los últimos 17 años, golpeadas por la emergencia de la protesta social, plantean la posibilidad de la rápida emergencia de caudillos populistas o de un nuevo partido de trabajadores. Los socialistas revolucionarios estamos claramente empeñados en esta segunda alternativa, los trabajadores y sus familias, los pobres y los jóvenes necesitan un instrumento político que represente sus intereses.

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