SECCIÓN NACIONAL

jueves, 15 de mayo de 2008

EL TRANSPORTE PÚBLICO NO PUEDE SER UN NEGOCIO EN MANOS DE LOS PRIVADOS

Andrés Aravena, Socialismo Revolucionario, CIT Chile, Miércoles 29 de Mayo de 2007

Los millonarios recursos que esta invirtiendo el gobierno para mantener el Transantiago le están demostrando a la gente trabajadora y pobre de la Región Metropolitana que no tiene ningún sentido que el transporte público siga bajo propiedad de empresas privadas. Como el Metro, Transantiago debe ser de propiedad pública. Con este fundamental paso, que hay que exigir con una campaña política directa, podremos comenzar sentir y ver realmente que el plan de transporte público de Santiago puede mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad. Si queremos un transporte público cómodo, rápido, de bajo costo o gratuito es necesario que este deje de ser un negocio.

Si queremos una ciudad sin contaminación y por lo tanto sin niños y ancianos enfermos entonces luchemos por un transporte publico eficiente, que permita terminar con la invasión y contaminación que generan los autos particulares en las calles. El Transantiago, con el alto costo social que ha significado su imposición, es un sistema hecho a la medida de las autopistas privadas y los dueños de empresas automotoras y no un proyecto en beneficio de los que andamos a pie.

Hay que sacar el lucro privado de este servicio tan importante para los trabajadores y pobladores de Santiago. Hay que sacar de su administración a los tecnócratas del gobierno, así como a los bancos que entraron al negocio a través del Administrador Financiero del Transporte –AFT- que también se están llevando la plata de los pasajes y la plata que les garantiza el gobierno de Bachellet para aumentar la ganancia de la banca.

A la Derecha no le compramos

La Derecha alardea sobre el despilfarro de recursos, pero su discurso llega hasta ahí no mas, puesto que no tienen ninguna alternativa que ofrecer mas que aumentar la entrega de platas fiscales para los empresarios que están en el negocio, cuestión que ahora esta haciendo el gobierno. La otra solución, la que puede asegurar a los trabajadores y a la población que hace uso del sistema un cambio y una mejora real es simplemente la nacionalización y el paso a propiedad social del Transantiago. La Derecha y los críticos al Transantiago no tienen mucho que hacer ni que proponer mas que el transparentar el saqueo que se hace de los recursos públicos. La derecha esta lejos de ofrecer una alternativa que favorezca y mejore de manera rápida y concreta las condiciones de vida de los que utilizamos el transporte publico y tal como los de la Concertación están comprometidos con el capital.

Dado el fracaso de los empresarios privados dueños del Transantiago, ahora lo único que se les ocurre a los políticos y al gobierno es echar mano a los recursos del estado para evitar el colapso. Los trabajadores y todos los que hacen uso del transporte debemos actuar y participar activamente en una campaña para que Transantiago sea puesto bajo propiedad publica y para que el gasto de tantos millones en recursos sea realmente para mejorar la calidad de vida de todos y no solo para llenar el bolsillo y las cuentas bancarias de los empresarios ineficientes.

Estamos todos en la misma

Mientras no mejore el servicio en frecuencia, comodidad y costo para nuestros bolsillos, se sigan despilfarrando millones de pesos, mientras no recuperemos el tiempo perdido a causa de los traslados y mientras no haya plata para cargar la bip, no tenemos porque pagar el pasaje. No estamos obligados a sostener un sistema que se nos impuso y que más encima nos roba gran parte de nuestro sueldo y tiempo libre.

Los trabajadores y conductores del Transantiago deben apoyar la nacionalización del transporte publico, pues sin la participación de los que saben hacer la pega no tendría ningún sentido luchar por una empresa de transporte publico de propiedad social, que asegure estabilidad laboral y sueldos decentes a todo sus trabajadores.

Compañeros chóferes del Transantiago: Nadie quiere pasar malos ratos en los buses, menos cuando se esta trabajando como lo hacen ustedes, teniendo muchas veces que soportar el genio de quienes venimos un poco chatos de la pega, los estudios y de una larga espera. Pero estamos todos en la misma, ni los pasajeros ni el chofer son los responsables de la falta de respeto y de la agresiva impaciencia que se genera en los traslados. La mayor falta de respeto viene del gobierno y los empresarios privados y andamos embroncados porque precisamente se nos impone un sistema sin tomarnos en cuenta.

Un gobierno mentiroso

Estamos enojados con el gobierno y los empresarios privados porque además nos engañaron con una falsa propaganda que hablaba de un cambio para mejor en las condiciones de vida y que tenia al Bam-bam Zamorano hablando de lo fácil y bueno que iba a ser el sistema o usando y adaptando la letra del conocido tema "Cambia todo cambia". Las expectativas que se generaron en los trabajadores con el Transantiago son muy parecidas a las que genero la Concertación en sus inicios bajo el lema de "la alegría ya viene".

El animo, las condiciones económicas y la independencia política de la clase trabajadora de finales de los 80 hoy son diferentes. No esta el animo para seguir apoyando a una coalición y una presidenta que miente cuando habla de "gobierno ciudadano", económicamente están dadas las condiciones para construir -no solo un transporte colectivo de propiedad y control social- sino para garantizar también el acceso gratuito a salud, educación y vivienda, a través del Estado. Esta situación esta generando que la Democracia Cristiana este tomando la delantera en hablar de intervenir directamente el Transantiago, de hecho la salida de el ex ministro Espejo se debió también a sus planteamientos sobre la "intervención" pero en estos días Eduardo Freí, bien asesorado, irrumpió en la junta de la DC pidiendo un transporte publico en manos del Estado.

Ante el terror de perder el gobierno debido a la crisis generada por el Transantiago, una parte de la burguesía criolla prefiere sacrificar sus postulados sobre el libre mercado y el rol principal que según ellos juega la empresa privada, todo para evitar perder el gobierno, con ello la torta de las platas fiscales que administran y se roban los de la Concertación pero sobre todo temen perder el control social que ha significado la alianza de gobierno. Perder el gobierno en manos de la derecha es una perspectiva muy posible, sin embargo para las elecciones todavía queda tiempo. Para lo que no queda mucho tiempo, y esto la DC lo sabe, es que el Transantiago esta colmando la paciencia de millones de personas. La estatización es la única solución que tiene el transporte publico y si hay que gastar los dineros fiscales esto debe hacerse, pero que sean los que siempre han defendido al gran capital y el modelo neoliberal implantado en Chile es un síntoma que refleja la preocupación de la burguesía chilena ante la perdida de apoyo al gobierno.

Falta una alternativa de clase

Solo falta que las personas que trabajan por un sueldo y los basureados por este sistema comencemos a levantar una alternativa política de clase, una nueva representación política, dado que ninguno de los partidos tradicionales quiere jugársela por defender en primera línea y resueltamente las demandas de los trabajadores y los pobres de este país. Es tiempo de levantar una nueva organización y dejar que nos sigan poniendo el dedo en la boca.

Hay que unirse y coordinarse para luchar por los derechos, las demandas mas sentidas y por mejores condiciones de vida de nuestra clase y es en estas campañas donde todos los que defienden una sociedad socialista se la jueguen y pongan a prueba que sus planteamientos y discurso no son solo palabras.

Con el Transantiago se ha presentado una oportunidad sin precedentes para defender una política socialista genuina a favor de los trabajadores y al mismo tiempo ha surgido la necesidad de dar pasos concretos hacia la formación de una nueva organización política de los trabajadores que sin duda será la verdadera oposición al sistema. Un partido amplio de los trabajadores que tenga como objetivo romper –mediante la lucha y propuestas de transformación social- con la exclusión parlamentaria y no negociando cupos o asientos en el parlamento. Un partido amplio que llegue a La Moneda para levantar un gobierno de los trabajadores y los pobres que no solo rompa con las políticas neoliberales sino con el capitalismo, un sistema económico y social que, por mas que los políticos, los grandes empresarios y sus medios de comunicación lo defiendan, no tiene ni un brillo.

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