SECCIÓN NACIONAL

jueves, 14 de mayo de 2009

Chile: Marco Enríquez Ominami ¿Futuro presidente de Chile?




Cuando todo el mundo pensaba que de nuevo tendríamos una elección presidencial aburrida, entre dos candidatos que además de viejos, son latosos (Frei y Piñera) cuyas propuestas son más de lo mismo y no representan nada distinto de lo que hemos visto hasta ahora.

Pero en medio de toda esta mediocridad y chatura, irrumpe en las encuestas Marco Enríquez Ominami y como en este país todo se decide por las encuestas, la derecha y la Concertación se han puesto muy nerviosos con esto y temen perder el control de la situación, podría significar el fin del cogobierno que han mantenido los últimos 20 años, por que antes la derecha gobernó sola otros 17 años con Augusto Pinochet.


¿Que representa Marco Enríquez Ominami?
Con frases muy simples como “no queremos más de lo mismo” “no aceptamos lo del mal menor” “con diez reformas, cambiaremos el país”, junto con un discurso antipartidos y resaltando el tema generacional, le ha bastado para repuntar rápidamente en las encuestas. Es que hay que ser muy lerdo (o sea, tener menos de dos dedos de frente) para creer que Frei o Piñera, pueden representar el “cambio”, que amplios sectores de la clase trabajadora necesitamos, por lo menos en un diputado de 35 años, ese discurso suena más creíble y fresco.

Pero por otro lado no podemos pasarnos la película de que Marco Enríquez Ominami, sea un militante de izquierda, él es un hijo del sistema y para el este ha funcionado, pero sabe que para la mayoría no, por eso cree que este debe “reformarse”. Es un buen chico de clase media acomodada, que a pesar de sus privilegios, sabe que esa no es la realidad de por lo menos un 80% de la población chilena, que a lo único que puede aspirar es a no morirse de hambre, a tener que atenderse en pésimos consultorios y hospitales y enviar a sus hijos a unos colegios públicos que no sirven para nada, ahí se deben atender y estudiar los pobres de este país, para que el otro 20% pueda disfrutar de los privilegios que tienen.

Todo lo anterior es lo que hace que la rabia y la frustración de la mayoría de la población aumente cada día y hasta cierto punto se esta reflejando en el apoyo al diputado Ominami, ante la falta de alternativas reales.


¿Un candidato de izquierda?
Con respecto a si Marco Enríquez Ominami es o no de izquierda, él ya se ha encargado de aclarar que “no esta con esa izquierda que odia el mercado”, su teoría es que “al mercado hay que mejorarlo”, como podemos ver tiene una teoría “súper novedosa”, a nadie se le había ocurrido reformar el capitalismo antes. Lo positivo es que por lo menos tenemos a un reformista (aparentemente) de verdad, en un periodo en que la mayoría de los que se definen de izquierda o socialistas defienden el neoliberalismo. Con Marco Enríquez Ominami podríamos decir que es mejor que nada y quizás podríamos empezar a pensar en que esta vez el mal menor, no es tan malo como tener que votar por Eduardo Frei por segunda vez.

La falta de una alternativa de izquierda.
La irrupción de Marco Enríquez Ominami nos viene a confirmar algo que ya sabemos y es la falta de una verdadera alternativa de izquierda, esto es lo hace que surjan personajes al estilo de Marco Enríquez, la naturaleza no acepta el vació, algo siempre lo termina llenando.

Pero la irrupción de esta candidatura también nos viene a demostrar que existen las condiciones objetivas para levantar una verdadera alternativa de izquierda, una alternativa que se diferencie claramente de la Concertación y eso no se logra llegando a acuerdos con ellos, como hace el PC y el Juntos Podemos, los sectores populares quieren y necesitan una alternativa que de verdad luche por cambios reales.


Los trabajadores necesitamos construir nuestra propia alternativa.
Mientras los trabajadores, los pobladores y los jóvenes no nos decidamos a tomar el futuro en nuestras manos, jamás veremos realizados los cambios urgentes que requerimos. Los problemas de los trabajadores, sólo pueden ser solucionados por los propios trabajadores. Mientras sigamos relegando los cambios en otras manos, seguiremos teniendo nuevas decepciones en el futuro.

El capitalismo no es mejorable, debemos terminar con este sistema que sólo produce pobreza y miseria para la mayoría de la población.

La única alternativa que tenemos los trabajadores sino queremos seguir sufriendo las actuales condiciones de vida, es organizarnos y luchar para construir una sociedad socialista democrática.


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