SECCIÓN NACIONAL

lunes, 16 de marzo de 2009

Chile: El Colapso de la Salud Pública

Pedro Albornoz, Socialismo Revolucionario, CIT Chile
16 de marzo del 2009.



Cada cierto tiempo, los medios de comunicación reportan los problemas de la salud pública….pero, en verdad, esta es una crisis permanente que enfrenta la amplia mayoría de la población. Ahí esta la dura realidad de cada día: madrugar para realizar largas colas en el consultorio, si de ahí te derivan al hospital…esperar meses para ser atendido por un especialista; si es necesaria una operación …esperar meses o años para que se desocupe una cama. Ahora, si necesita ir a la posta, hay que armarse otra vez de paciencia esperando horas en los servicios de urgencia, frecuentemente colapsados.


Pero, los problemas del último tiempo en la salud, nos indican que estamos ante una crisis que esta tocando fondo. Recordemos algo de lo ocurrido, como: la negligencia inexcusable de varios hospitales al no informar a cientos de pacientes de ser portadores de VIH; el show de la inauguración del Hospital de Curepto con pacientes falsos; el uso de material quirúrgico sin esterilizar en el Hospital de Vallenar, el colapso frecuente de los servicios de urgencia, con partos en los baños y la rabia creciente de cada vez más impacientes usuarios.


El año pasado se han revelado varios estudios que dan cuenta de la crítica situación de los hospitales y servicios de salud: la deuda de los hospitales -entre enero y septiembre del 2008-, fue diez veces mayor a la del 2007, el peor déficit desde 1990!
En los últimos doce años se han perdido 3 mil camas en los hospitales públicos, forzando a derivar pacientes a clínicas privadas, con mayor costo para Fonasa.
El Plan Auge (Acceso Universal con Garantías Explícitas en Salud) impulsado por el gobierno, tras 3 años de aplicación, presenta niveles de incumplimiento altísimos, de hasta un 20 %.
Según el Minsal más de 48 mil personas llevan más de 1 año esperando por una cirugía y más de 291 mil están más de 4 meses esperando hora para un especialista!


La Salud Pública y su desmantelamiento bajo Dictadura y la Concertación
A pesar de los escasos recursos públicos destinados, nuestro sistema de salud presenta ciertos indicadores epidemiológicos comparables a los de países desarrollados, como: altísimos porcentajes de agua potable, erradicación del sarampión, malaria, baja mortalidad infantil, etc. Pero, en realidad estos logros fueron resultado de importantes políticas públicas implementadas a mediados del siglo pasado. Recordemos esto.


Corrían los años 30 cuando el movimiento obrero y campesino en ascenso, irrumpe audazmente en la escena social y política chilena. Aguijoneadas por el hambre y la miseria de la gran depresión de 1929, las masas presionan e impulsan a sus partidos tradicionales (PS y PC) a arrancar importantes derechos y programas sociales a la clase dominante. Allí esta la Ley de medicina preventiva (1938), la reforma del Seguro Obrero a inicios de 1940, y el surgimiento del Servicio Nacional de Salud (SNS) en 1952. En las próximas 2 décadas el desarrollo del SNS sentaría las bases de fundamentales políticas de salud pública, donde resaltan la eficaz intervención en la comunidad y el innovador enfoque multidiciplinario y preventivo de los programas de salud. A pesar del burocratismo y centralismo estatal, todos los importantes indicadores en salud se deben a las políticas públicas de esta época.


Tras la derrota de la Unidad Popular, la dictadura a punta de bayonetas comienza un planificado desmantelamiento de todas las conquistas sociales logradas: en educación, previsión, legislación laboral y salud, por cierto. Se acabó con el SNS y se crea FONASA (1979), como un supuesto organismo financiero; después se municipaliza la atención primaria, atomizando y descoordinando las políticas de salud, con consecuencias desastrosas y similares a lo ocurrido con la educación. Finalmente se impulsa la privatización de la salud a través de la formación de las ISAPRES (1981), seguros privados de salud.


La Concertación tras 20 años, a pesar de los mayores recursos inyectados, ha mantenido y profundizado todas las políticas neoliberales y privatizadoras de la dictadura. Consagrando, así, una salud privada de calidad solo para el 15 % más rico de la población, mientras el resto sufre en los servicios públicos.


La Salud enferma
La tónica es similar en todo el país: falta de profesionales, falta de insumos, falta de camas, etc.… En Santiago el Hospital Sotero del Río no da abasto frente al millón 300 mil pacientes que debe atender, el Hospital San Juan de Dios no tiene pabellones de operación.
“El Hospital de Talca debiera triplicar su infraestructura para adecuarse a la cantidad de público”, señala un dirigente de la Fenats.

El Hospital de Antofagasta presenta un colapso del sistema de cañerías, red eléctrica y escasez de especialistas.

El Hospital de Temuco, por su parte, refleja dramáticamente el fracaso de décadas de políticas neoliberales; basta mencionar que éste servicio tiene la lista de espera más extensa del país, un 40% o más del total nacional!

El plan AUGE ha significado en la práctica, desangrar los servicios de salud, vía el traspaso de millonarios recursos públicos a manos privadas. “Se estima que el 35% del presupuesto de salud del sector público, se destina a pagar atenciones compradas al sector privado. Esto es una privatización encubierta”, señala correctamente Manuel Ipinza, presidente de la Sociedad Chilena de Salubridad Pública.


Finalmente, si los hechos y cifras son tan irrefutables sobre la crisis del sistema ¿por qué no se impulsan soluciones de fondo al problema?....la respuesta es sencilla; porque la salud, al igual que la educación o la previsión, es un GRAN NEGOCIO bajo el capitalismo. Donde grandes grupos económicos dueños de Isapres, Laboratorios, Farmacéuticas, Clínicas, Hospitales privados e Industrias ganan miles de millones de dólares a costa del dolor humano. Por cierto, estos poderosos tienen sus fieles representantes en la derecha y la concertación; que ocupan puestos en directorios de empresas o en el parlamento, para asegurarse de que nada fundamental cambie de esta “democracia”, que es en verdad la dictadura del mercado y de unos pocos ricos.


El fracaso del mercado y la alternativa socialista
La crisis de la salud pública es en el fondo, la crisis del capitalismo; es el completo fracaso del mercado para responder a las necesidades de la población, como nos demuestra la actual crisis económica mundial. Los capitalistas y el gobierno intentan hacer pagar a los trabajadores la crisis económica que ellos han causado, atacando los niveles de vida de la población y las bases del debilitado sistema de salud pública. Luego alzan las voces reclamando una “mejor gestión” y “eficiencia” para justificar la completa privatización de la salud; eso persigue la “Autogestión Hospitalaria” (Hospitales funcionando como empresas), eso pretende el gobierno con la participación de privados en la construcción y gestión de nuevos hospitales “públicos”. Ya sabemos quien pagara al final la inversión privada y con ganancias, la mayoría de la población.


Es urgente que los jóvenes, trabajadores y pobladores nos organicemos en defensa de la Salud Pública. Hay que exigir el fin de la privatización ahora y más recursos para los servicios de salud, es ridículo que se destine apenas un 1.6 % del PIB para Salud. Ante el caos del mercado, hay que desarrollar la planificación y coordinación del sistema de salud, con la participación democrática y organizada de la comunidad: de trabajadores de la salud, de usuarios y la población en general. Son ellos quienes conocen las reales necesidades de los pacientes y la mejor forma de satisfacerlas; no los mercaderes de la salud, ni los “expertos” asesores del gobierno.


El sistema capitalista esta en crisis y para proteger sus ganancias los patrones atacarán más duramente nuestros empleos y derechos a un trabajo, educación y salud dignos. Ahora los trabajadores deberemos seguir el ejemplo de las generaciones pasadas, organizándonos y luchando para resistir. Pero esto no bastará, inevitablemente deberemos construir en el proceso, un nuevo partido de masas que levante las banderas del genuino socialismo y la planificación democrática de la economía como alternativa al caos del capitalismo.

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