SECCIÓN NACIONAL

jueves, 15 de mayo de 2008

MOVIMIENTO, QUIEBRE Y REARME DE LA ELITE

Algunos puntos para discutir sobre perspectivas para Chile

Andrés Aravena, Socialismo Revolucionario, CIT Chile, Martes 15 de Enero de 2008

La renuncia del Ministro del Interior, Belisario Velasco y el posterior cambio de gabinete, se suma al proceso de reconfiguración del escenario político que esta buscando la elite dominante para evitar un aterrizaje forzoso o derechamente la caída del avión neoliberal, que en los últimos veinte años ha sido conducido por la Concertación. Coalición de gobierno que se encuentra con los más bajos niveles de apoyo desde que cayó la dictadura militar.

Se habla de las dos almas de la Concertación, los autocomplacientes y los autoflagelantes e incluso uno de sus dirigentes, el diputado Sergio Aguiló, documento mediante, llego a hablar de las dos derechas. Y aunque esto ya lo han comprobado miles de militantes de izquierda que se fueron para la casa y fortalecieron con esto la supremacía de las políticas derechistas aplicadas por la Concertación en todos sus gobiernos. Supremacía liderada por la DC, tradicional partido de la burguesía criolla, que poco a poco fue perdiendo terreno ante los nuevos liberales que transformaron a partidos obreros como el PS y formaciones híbridas como el PPD, que partió siendo un instrumento electoral luego agencia de empleos para el Estado y actualmente es un verdadero cartel de políticos millonarios y funcionarios corruptos, todo a pesar de que inicialmente tenia un perfil "reformista" por lo menos en el discurso. Es quizás en este partido donde se puede encontrar una respuesta más o menos clara para entender el proceso de descomposición que afecta a los partidos en el poder.

Porque el poder en Chile sigue estando en las manos de la misma clase y las mismas castas que gobiernan desde la declaración de independencia hace dos siglos. Dueños y directores de empresas privadas y públicas en el sector minero, forestal o la pesca, así como en los medios de comunicación, la iglesia, el ejercito y por supuesto los partidos políticos.

Es la misma elite que en los 60 y 70 se vio obligada a entrar al camino del socialismo, por lo menos en el discurso, la DC por ejemplo hablaba del "socialismo en libertad" y es la misma que después dirigió a la clase trabajadora a la última gran derrota del siglo XX, el golpe de estado del 73.

Lecciones de Chile ayer y hoy

Los eventos que han tenido lugar en el país sobre todo en las últimas cuatro décadas se han convertido en material de análisis para muchos analistas, dirigentes y activistas del movimiento obrero a nivel mundial, sobre todo lo que respecta al proceso socialista de los 60 y 70. Pero desde el golpe han resultado ser una verdadera escuela o mejor dicho laboratorio de las políticas neoliberales. Antes que llegara la Thatcher o Reagan al gobierno en Gran Bretaña y EE.UU., la clase trabajadora en Chile ya estaba siendo sometida, dictadura mediante, a estas políticas económicas.

Los resultados y consecuencias de toda esta "revolución silenciosa", como le llamo Joaquín Lavin en uno de esos libros para justificar la dictadura y adular a Pinochet, se pueden resumir en dos situaciones dramáticas hoy en día. Por una parte la tremenda riqueza que ha acumulado una pequeña minoría gracias a las políticas mantenidas y profundizadas por los gobiernos de la Concertación a favor de los ricos y por otro lado una mayoría de trabajadores sometidos a bajos salarios, sub contratos y malas condiciones de trabajo, endeudados y con muy poco tiempo libre.

Acostumbrados, privilegiados y conformes con este estado de cosas la burguesía y sus dirigentes políticos más suspicaces que entraron al carro neoliberal tenia en la Concertación de partidos por la democracia al mejor instrumento para frenar, contener y destruir cualquier movimiento a la izquierda que pueda poner en riesgo el sistema.

Sin embargo la Concertación no puede evitar que los trabajadores y la juventud comenzaran a cuestionar su modelo. La joyita económica neoliberal que tanto protegen hoy en día, incluso más que la propia DC, muchos ex de los antiguos partidos de izquierda, en el plano político esta entrando a una nueva fase.

El auge de los precios de materias primas ha tenido a la economía y a los ingresos fiscales en una situación muy cómoda en los últimos años, sin embargo esto no se ha visto reflejado de manera concreta en las mesas y la situación de los trabajadores. Si los estudiantes secundarios y luego los trabajadores sub contratados en especial los de la minería y las forestales, no hubieran salido a escena, sin duda que la actual situación del gobierno y de los partidos que integran la Concertación seria mucho mas estable.

El movimiento de los trabajadores ha impactado y atemorizado de tal manera a la elite política, que estamos asistiendo a un movimiento de abierto quiebre en las cúpulas políticas de la elite. Especialmente en los partidos tradicionales de la burguesía pero también en formaciones como el PPD o incluso el PS que bajo el paraguas progresista abrazaron el capitalismo con el enorme plus de haberlo entendido originalmente gracias al método marxista, el más exacto.

Sin embargo, si en los inicios de la vuelta a la democracia fue justamente el prestigio de haber sido socialistas lo que los llevo a ocupar puestos de gobierno y asientos en el Senado, hoy de ese prestigio queda poco y nada. La caída del Muro del Berlín sin duda les dio el último empujón para dejar atrás rápidamente la defensa de una mejor sociedad y de los trabajadores en este objetivo. Pero sin duda fueron los privilegios y derechamente la plata lo que finalmente convirtieron a muchos dirigentes ex izquierdistas en lo mejores defensores de las cuentas bancarias de los grandes empresarios. Ya es conocida la forma en que el grupo económico encabezado por Anacleto Angellini paga la campaña política de algún parlamentario de la Concertación; les ofrece el 40 por ciento cuando se inscriben como candidato y el resto cuando comienza la campaña legal de propaganda.

La derecha y Concertación, son las dos caras de una misma moneda llamada neoliberalismo o dos versiones de una misma derecha. Por esto es un error defender la idea de la que la Concertación es mas "progresista" que RN y la UDI, dado que ambos defienden exactamente lo mismo, como ya ha quedado demostrado hasta el cansancio en las últimas dos décadas.

Hoy más que nunca es necesario construir un nuevo partido de los trabajadores, que realmente represente nuestros intereses y luche por una sociedad socialista democrática. Nada podemos esperar de los actuales partidos que defienden el sistema o de los que quieren integrarse a él.

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