SECCIÓN NACIONAL

sábado, 10 de mayo de 2008

¿CUAL ES EL ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LA SOCIEDAD?

Pedro Albornoz, Socialismo Revolucionario, CIT Chile, 5 de Diciembre de 2005.


El reciente encuentro del pacto de izquierda Juntos Podemos Más con el comandante en jefe del ejército, Juan Emilio Cheyre, plantea temas cruciales para todos los jóvenes y trabajadores que luchan por la transformación de la sociedad. Para quienes defendemos el socialismo científico como método de interpretación de la realidad, la posición política que se adopte ante las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y el estado, es de vital importancia si se pretende levantar un programa genuinamente revolucionario que sea una alternativa al capitalismo global imperante.


¿Que ha planteado la dirigencia del pacto Juntos Podemos? Efrén Osorio, presidente del Partido Humanista (PH) señala que “las FF.AA. no lograrán legitimidad mientras no se democraticen y no reduzcan el gasto militar para liberar recursos hacia inversiones productivas”. A juicio del pacto de izquierda “5 puntos deben cumplirse para que las FF.AA. adquieran realmente un carácter democrático”. En un punto que ellos llaman “FF.AA. democráticas en su estructura” se refieren a que “el acceso a las escuelas matrices debe estar abierto a toda la sociedad y no solo para un sector determinado”. Plantean que las FF.AA deben “estar al servicio de la soberanía nacional, lo que se debe plantear a través de la defensa de riquezas básicas del país”. Por su parte Guillermo Teiller, presidente de Partido Comunista (PC), llamo a que “las FF.AA. retomen el sentido originario que le dieron los padres de la patria”. (Ver www.mundoposible.cl).
Ante estas propuestas generales, todo joven y trabajador consciente tendría el derecho a preguntar pero ¿qué significa democratizar las FF.AA.acaso significa que deben abrirse “a toda la sociedad y no sólo a un sector?”...pero ¿a qué sector se refieren? , ¿a la clase dominante del país?; pero entonces ¿por qué las FF.AA. han representado sólo a este sector de la sociedad?, ¿es pura casualidad?, ¿se debe a alguna particularidad del ejército chileno ... o hay causas históricas que lo explican?. A todas estas preguntas no hay respuesta de estos dirigentes; a lo más, frases comunes sobre la patria y la “soberanía nacional”, que nada explica y sólo confunden.



El origen del Estado

Paradójicamente, el Estado, pese a su relevancia, es un problema que, frecuentemente, no ocupa la atención de la población, ni siquiera de los sectores más avanzados. El aparato estatal aparece como “imparcial”, “de todos los chilenos”, por encima de las personas y clases sociales; es algo que “esta ahí ”, como tallado en piedra, intocable...como la moral, la iglesia, el ejército; temas tabú e incuestionables bajo esta sociedad burguesa. Esto funciona muy bien para los capitalistas, así mantienen en orden este “sistema democrático” que tantas riquezas y poder les brinda a ellos (una minoría) a costa de empobrecer cada vez más a la gran mayoría de la sociedad: mujeres, jóvenes y trabajadores, quienes producen las riquezas del país.


Pero a fin de cuentas, ¿cual es el verdadero rol de las fuerzas armadas en la sociedad capitalista? Si pretendemos avanzar y arrojar luz sobre el tema, necesariamente debemos basarnos en la experiencia política e histórica del movimiento obrero, es decir, abordar desde un punto de vista marxista y de clase el rol del estado y las FF.AA. en la sociedad.


Cabria preguntarse en primer lugar ¿han existido siempre el estado y el ejército?; basta echar un vistazo rápido a la historia de la humanidad para constatar que la respuesta es, obviamente, no. Pero entonces ¿cuándo y por que se desarrolla el estado en la sociedad?.Federico Engels concluía ya a fines del siglo XIX en su libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” que “el estado no es de ningún modo un poder impuesto desde fuera de la sociedad”, “es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado”. En palabras de Lenin “el estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase; según Marx el estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del ‘orden’ que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases” (ver El Estado y La Revolución; Lenin, 1917).

Es decir, el estado nace de la sociedad, ¡no cae del cielo! y aunque se sitúa, aparentemente, por sobre la sociedad, representa siempre los intereses de la clase dominante; esto ha sido así desde la sociedad esclavista, hasta la actual sociedad capitalista. Estas ideas fundamentales corroboradas por el desarrollo histórico, son cuestiones fundamentales que la socialdemocracia jamás entenderá y lamentablemente, muchos dirigentes de izquierda, especialmente del pacto Juntos Podemos, tampoco han comprendido.

Continuando con los planteamientos de los dirigentes del pacto Juntos Podemos, en su carta al comandante en jefe del ejército, señalan que “los militares permanecieron leales a los gobiernos desarrollistas mientras éstos educaban y daban salud a la población, aprobaban la sindicalización campesina, realizaban la reforma agraria y nacionalizaban el cobre. Esa honrosa tradición progresista se interrumpió bruscamente el 11 de septiembre de 1973, pero debe ser recuperada”. ¿Pero, a que honrosa tradición progresista se refieren?, ¡¡estos señores olvidan los hechos históricos!!. Desde sus inicios el ejército ha sido un eficaz guardián de los intereses de los sectores dominantes del país. Los hechos son irrebatibles, empezando por la así llamada “pacificación de la Araucania”, la mayor masacre del pueblo mapuche cometida por el Ejército criollo durante el siglo XIX, más brutal incluso que la realizada por los conquistadores españoles. Posteriormente, las FF.AA. (ejército y policía) siempre han intervenido en la historia cada vez que “el orden social se ha visto alterado”, como dicen los patrones, la burguesía. Basta revisar la historia del movimiento obrero en Chile, llena de represiones y matanzas en las minas de salitre, de carbón, en los campos y fábricas, no olvidemos: Valparaíso 1903, Santiago 1905, Antofagasta 1906, Escuela Santa María de Iquique 1907, Puerto Natales 1919, San Gregorio 1921, Coruña 1925, Copiapó 1931, Ranquil 1934, Santiago 1946, Santiago 1957, Santiago 1962, El Salvador 1966, Puerto Montt 1969, el golpe militar de 1973, …etc...y tantas otras masacres de jóvenes y trabajadores que aún permanecen olvidadas.



El rol del Ejército

Prosigamos, según Engels un rasgo característico del estado “es la institución de una fuerza pública que ya no es el pueblo armado. Esta fuerza pública especial hàcese necesaria porque desde la división de la sociedad en clases es ya imposible una organización espontánea de la población”. Pero ¿en que consiste esta fuerza?, “en destacamentos especiales de hombres armados, que tienen a su disposición cárceles y otros elementos” (El Estado y La Revolución, Lenin). Aquí llegamos al centro del problema, las fuerzas armadas (ejército y policía) son los guardianes del estado y por ende de la clase dominante capitalista, actualmente. Siempre que los intereses de la burguesía han estado en peligro, ésta se olvida rápidamente de la “democracia” y ha aplastado a los trabajadores ocupando el ejército. Basta recordar, por cierto, la terrible derrota de la Unidad Popular que aún golpea nuestra conciencia a más de 32 años de distancia.
A pesar de su relevancia, la cuestión del estado y las FF.AA. han sido ignoradas por los dirigentes del movimiento obrero, por décadas. Esto no es casualidad; es sólo otra manera de decir que han abandonado toda idea y programa serio de transformación revolucionaria de la sociedad. Las luchas políticas no ocurren en el vacío, son un reflejo de las presiones sociales, de la lucha de clases en un grado u otro. Las confusas posiciones políticas de la dirigencia del pacto Juntos Podemos, en particular, reflejan la presión social que se ha ido acumulando gradualmente, bajo la aparente superficie de calma en la sociedad chilena. Especialmente, la política de la dirección del PC refleja la enorme presión y ofensiva ideológica de la burguesía los últimos años, que ha empujando a muchos sectores a aceptar que no hay alternativa al sistema capitalista, a aceptar que a lo más se puede cambiar el modelo económico y “profundizar la democracia”; y no plantean un serio plan de lucha, un programa genuinamente revolucionario por la transformación socialista de la sociedad.

Estos dirigentes no han comprendido el rol del estado y las FF.AA en la sociedad capitalista, no han aprendido de los fundadores del socialismo científico ni de la vasta experiencia de lucha del movimiento obrero nacional e internacionalmente. Basta citar las palabras de Guillermo Teiller refiriéndose al encuentro con Cheyre...”es un paso para tratar de acercarnos y empezar a prever el Chile del futuro, porque si nos miramos como enemigos -ellos nos miraron primero como el ‘enemigo interno’-Yo no se si eso ha desaparecido íntegramente de la doctrina militar”. Evidentemente no lo sabe. El ejército siempre será el guardián de los intereses de la clase dominante, su estructura tan jerarquizada es para cumplir eficazmente esta función; pero también reflejan las contradicciones de clase de la sociedad, es decir, una pequeña minoría de oficiales provenientes de la burguesía somete a la gran mayoría de soldados, hijos de trabajadores y campesinos.



La necesaria lucha por el socialismo

Para todo socialista revolucionario es clave entender que la transformación revolucionaria de la sociedad pasará, necesariamente, por ganarse en algún momento a estos trabajadores con uniforme para la causa del socialismo. Esto no es una ilusión, ha ocurrido muchas veces en la historia, ahí esta el ejemplo de la revolución rusa en 1917, la insurrección de la armada chilena durante la República Socialista de los años 30 y no olvidemos, además, que muchos militares eran activistas y simpatizantes de la Unidad Popular; luego pasarían también a engrosar la lista de torturados y ejecutados por la dictadura.

Los trabajadores aprenden de su experiencia, no de los libros; y lamentablemente, cada generación tiene que aprender, amargamente, las lecciones que hace tiempo aprendieron sus padres.¿Pero es posible aprender las lecciones de antemano evitando tantos errores y derrotas? Si, existe una forma, se llama el partido. Un genuino partido revolucionario funciona como la memoria de la clase obrera. Un partido reformista, señalaba Trotsky, es un partido con una memoria corta.

Es necesario y crucial aprender de la historia, sacar lecciones correctas del proceso de la Unidad Popular, para no cometer los mismos errores en el futuro. Plantear la “democratización del ejército” o señalar a las FF.AA. como “un patrimonio de todos los chilenos” es confundir a los jóvenes y trabajadores, significa no abordar seriamente un programa de transformación revolucionaria de la sociedad capitalista, esto es una receta acabada para futuras derrotas del movimiento obrero.


Apelamos a la conciencia de los jóvenes y trabajadores de izquierda, que honestamente luchan día a día por transformar la sociedad, a debatir abiertamente estos temas tan importantes. Es urgente reivindicar la lucha por una sociedad socialista democrática, en que toda la población disfrute las riquezas que produce y construya un futuro mejor; donde el estado capitalista opresor sea sólo un mal recuerdo.



¡¡No al servicio militar obligatorio!!


¡¡Por el derecho a sindicalización de los soldados!!


¡¡Por el derecho de los soldados a elegir a sus superiores!!

¡¡Únete a nosotros y lucha por la transformación socialista de la sociedad!!

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