SECCIÓN NACIONAL

viernes, 9 de mayo de 2008

CHILE - PERÚ

¡¡No caigamos en la trampa fácil del chovinismo!!

Patricio Guzmán, Socialismo Revolucionario CIT Chile, 8 de Noviembre 2005.

La decisión del Congreso peruano de legislar fronteras marítimas que se sobreponen en un triangulo frente a Arica a un sector que, desde los años 50, el estado chileno ha considerado propio de su soberanía, ha desatado en uno y otro país propaganda y titulares de los grandes medios de comunicación cercanos al chovinismo.

En Chile, grupos ultra nacionalistas, afortunadamente muy minoritarios, han aprovechado la ocasión para repartir panfletos estúpidos con consignas como: “Haga Patria, mate un peruano”.



Chile es el hogar de decenas de miles de peruanos, y de hijos de peruanos. Hay miles de familias mixtas. Igual cosa ocurre en Perú. Los avatares económicos y políticos de nuestra historia, llevan periódicamente corrientes migratorias en uno y otro sentido.

No es casualidad que Toledo, que no cumplió ninguna de las promesas con la que llegó al gobierno, y que tiene una popularidad en caída libre, junto a los políticos del Congreso peruano, tremendamente desprestigiados en la opinión pública, hayan escogido este momento para su reivindicación territorial. Esperaban obtener popularidad barata y tapar otros asuntos. Lo mismo ocurre en Chile, los escándalos del Ministerio de Obras Públicas, que amenazan salpicar al propio Lagos, desaparecen de las cabeceras de periódicos y noticieros de televisión. Gobierno y oposición aparecen unidos para defender la soberanía nacional. El gran show está montado y los únicos perdedores son nuestros pueblos. Los políticos de uno y otro país utilizan conflictos y resentimientos artificialmente avivados con periodicidad para desviar la atención de los verdaderos problemas que agobian a la gente. Rápidamente desaparecen de los titulares los escándalos de corrupción, los abusos laborales, las catástrofes medioambientales.

Peruanos y chilenos somos pueblos hermanos, un futuro de desarrollo exige acuerdos no confrontaciones absurdas. A pesar de todas las proclamas patrióticas, las oligarquías antes, las burguesías después, no han trepidado en entregar nuestras riquezas a las diversas potencias imperialistas desde el siglo XIX, pero fracasaron completamente a la hora de forjar la integración de nuestros países que nos hubiera ayudado a desarrollarnos, y evitar ser peones sin fuerza en el juego de los poderes mundiales.

Dejemos de darnos la espalda. Podemos construir un porvenir socialista y democrático, con la unidad de nuestros pueblos, levantando una Patria Grande y solidaria en nuestra América en la que todos tengan lugar y vida digna.

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